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Cuando el campo no parece tan popular

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Rechazo al proyecto de Bordet.

El salario de lxs trabajadores no es variable de ajuste.

El proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo, donde solicita se “declare el estado de emergencia económica, financiera, fiscal, administrativa, sanitaria y previsional en la Provincia de Entre Ríos” deja al desnudo una de las caras, que rechazamos en las calles y en la militancia del Gobernador Bordet y sus políticas; y no por una mera cuestión de oposición o mero oportunismo, sino por coherencia, por convicción y por concepción ideológica y posicionamiento político.

Quienes integramos el campo nacional y popular, sabemos que detrás de enunciados como el de los artículos 4°, 5° y 6°, se esconde la pretensión de utilizar a los trabajadores/as activos o jubilados como variable de ajuste. Ésto en un gobierno antipopular o de derecha o neoliberal, no nos dejaría duda alguna sobre cómo actuar, entonces: ¿Por qué deberíamos hacerlo de manera diferente ante la pretensión del gobernador Bordet?

Mucho podríamos discutir, acerca de los enunciados generales del anteproyecto enviado a la legislatura y las razones que llevan a buscar alguna herramienta “recaudatoria” que permita “asegurar la normal prestación de los servicios públicos y garantizar el cumplimiento de los fines esenciales inherentes al estado”, proponiendo una serie de “medidas tendientes a paliar la misma», buscando alternativas para sostener y morigerar dicha situación temporaria, con el objetivo de dar cumplimiento a las obligaciones diversas, que tiene a su cargo el Estado Provincial; en especial el sostenimiento adecuado de la prestación de los servicios básicos, pero de lo que no puede haber duda, es que medidas como las propuestas, que solamente consideran lo urgente; están condenadas a fracasar y sólo sirven de fachada para ocultar políticas que son contrarias a los intereses de los trabajadores y buscan hacer caer sobre ellos las consecuencias de la crisis.

Pero, tal vez el nudo de la cuestión, no es otro que el intríngulis que plantea el “incremento paulatino del déficit de la Caja de Jubilaciones y Pensiones” que hace años desvela a las y los entrerrianos; que miran con preocupación el futuro de sus aportes y de la propia caja. Como ha quedado claro, en cada momento en el cual se ha intentado avanzar sobre la caja de jubilaciones, el grito unánime de trabajadores y beneficiarios del sistema provincial ha sido “La caja no se toca” y “Rechazo a cualquier modificatoria de la 8732”.

La propuesta del gobernador, es incrementar “los aportes en el caso del personal en actividad del 16% actual y uniforme para todos los aportantes al sistema previsional, hasta el máximo del 22%, pero ahora dependiendo la alícuota del monto de la remuneración del aportante” y “para el personal que a la fecha se encuentra en situación de pasivo, se establece un aporte solidario, con limitación en tiempo, y monto, conforme los haberes jubilatorios que perciben”, sosteniendo el argumento mendaz y perverso de que “las personas que perciben retribuciones o haberes jubilatorios más elevados, coadyuven al sostenimiento del déficit de la Caja de Jubilaciones, en forma solidaria y mientras se mantenga la situación de emergencia planteada” situación que no alcanza al “80% del universo de personal activo como pasivo”.

Empecemos a desentrañar, qué nos quiere decir el gobernador:

Primero, que el 80 % de los y las entrerrianxs no alcanzan a estar incluidos, en el núcleo de “aportantes”, lo que desnuda la realidad, de la mayor parte de quienes perciben salarios y jubilaciones por parte del estado, no alcanzan a ganar cifras que lejos de ser millonarias apenas se ubican por sobre la línea de pobreza; de acuerdo a los datos del INDEC que precisaba que una familia tipo debe contar con un ingreso de 42.593 pesos para estar sobre esa línea.

Para decirlo en pocas palabras y por boca del gobernador, la mayor parte; ocho de cada diez salarios que paga el estado entrerriano, está apenas por sobre o incluso mayormente por debajo de la línea de pobreza y en el caso de quienes están por sobre este monto – 42.593 pesos – significa quitar dinero de los “fabulosos” sueldos y empujarlos al límite de la pobreza.

Seguramente, podríamos discutir alternativas de reformas progresivas, profundas y serias que permitan construir un horizonte realmente solidario, con justicia social y equidad para quienes habitamos esta provincia.

Desde gravar sectores concentrados y parasitarios de la economía, hasta discutir costos y gastos en los diversos poderes y organismos del estado, para hacer un estado presente, solidario y puesto al servicio de las necesidades y requerimientos de quienes habitamos esta provincia. En lo personal, ninguno de nosotros esperamos eso de Bordet y sus políticas. Claro que no.
Ya demostró, cuando el Pago a los Fondos Buitres, la Reforma Jubilatoria y muchas de las peores calamidades que sobrellevamos y enfrentamos en la calle y en la militancia en las nefastas horas del macrismo, de qué lado estaba y cuáles eran sus principios y convicciones.

Nada ha cambiado desde entonces y a la vista está.

Pero de quienes no podemos esperar más que coherencia y convicción es de quienes integramos, con distintas experiencias y con diferentes historias, el campo nacional y popular. Hay cuestiones que no pueden siquiera ser discutidas, que no merecen el mínimo análisis.

Avanzar, sobre derechos o salarios de los trabajadores y / o jubilados para “solidariamente” hacer caer sobre sus espaldas el peso del ajuste es el límite, es la frontera que delimita de que lado se encuentra cada uno. Es una cuestión ideológica, de práctica política y de filosofía ante modelos que solo cierran con ajuste y con quitas de derechos. El salario de activos y pasivos no es moneda de cambio de ninguna propuesta recaudatoria y debe ser rechazado sin más.

Solo imaginemos esta propuesta, en boca de los personeros de la derecha liberal y cuál sería la reacción individual -de cada uno – y de las organizaciones del campo nacional y popular. Por menos que eso estaríamos en la calle, movilizados en la provincia y pidiendo cabezas y renuncias. En los inicios del macrismo, cuando quienes integramos el campo nacional y popular salíamos a dar la pelea contra las políticas neoliberales – insisto en el acompañamiento de Bordet a las mismas que no es un detalle menor – y resistimos la brutal ofensiva que se desataba sobre derechos y conquistas de las mayorías, señalamos que “la derrota de 2015 debe ser entendida no solo como una contingencia electoral, propia y posible en un sistema democrático de competencia de partidos, sino debe inscribirse en un escenario más complejo, en el cual los sectores de lo que llamamos el campo -proyecto- nacional y popular han sufrido una terrible y dramática derrota política, pero sobre todo ideológica y cultural”.

Esa batalla cultural que debemos seguir dando y donde debe quedar claro que el salario no puede ni debe ser variable de ajuste ni de “experiencias recaudatorias” disfrazadas de una “solidaridad” que solo dispara a que terminemos enfrentados “trabajadores y jubilados un poco mejor asalariados” de aquellos que viven bajo el umbral de pobreza, perdiendo de vista los verdaderos responsables de esta y todas las crisis y que deben ser sobre quienes debe recaer una carga tributaria progresiva y permanente.

No entender esto, es no entender por cuál vereda caminar. Quienes elegimos la del campo nacional y popular no podemos tener dudas.

Compañeros y compañeras del campo nacional y popular. Concepción del Uruguay, 28/06/20

Gomez Valeria, Sirota Gustavo, Alem Hugo, Martinez Daniel, Galeano Andrea, Martinez Silvia, Castro Cecilia, Nuñez Federico., Vito Bonus, Cevey Griselda, Barbará Ramiro, Solis Hugo Luis, Sergio Bravo, Marcel Martin, García Aurora, siguen firmas.

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