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El 2019 y un brindis por Pierrón

 

Nota con pedido de publicación:

La política entrerriana viene dejando un arsenal de situaciones que aparecen entremezcladas por razones que parece que fueran tan obvias, pero que a veces no lo son. Por un lado en cambiemos se respiran distintos aires que tienen que ver con la interna, entre el PRO y la UCR y por otro lado al interior de la UCR, que viene bastante conversada la cosa, sobre todo a partir de las dependencias con el gobierno nacional no sólo por cuestiones de fondos nacionales para obra y financiamiento de tropa, sino también por la protección que desde allá se brinda en cuestiones judiciales, tan necesarias a distintos dirigentes de la provincia, que asoman algo complicados con una justicia que actúa con demasiada tibieza y se nota mucho, ya que este supuesto despliegue de eficiencia y celeridad, se da en épocas electorales pero no alcanza para ocultar escenarios con sesgos de connivencia. El radicalismo ve con buenos ojos y con exceso de ansiedad la posibilidad de desembarcar en la Casa Gris, pues ya han pasado casi 20 años de aquel triunfo angustiante de 1999, que fue más por obra de una ¿desacertada estrategia? de Busti que por méritos de la cúpula radical de aquel entonces. Esto permitió un nuevo desembarco del viejo caudillo radical Sergio Montiel y la historia de su gestión ya es bien conocida por los entrerrianos, desfinanciamiento de la salud y la educación, pérdida de poder adquisitivo, cese de pagos, moneda paralela, endeudamiento y hundimiento de la mano de un gobierno nacional que nunca encontró el rumbo, que careció de coraje y que siempre estuvo condicionado a sus aliados históricos (al menos luego de la alvearización del otrora partido de masas) y de hecho lo arrastraron a la peor debacle política y económica de la que se tenga memoria. Pareciera que pasaron años de aquella etapa de la historia y la verdad es que fue ayer nomás y hoy el radicalismo junto con el partido de Mauricio Macri vienen a proponer una nueva forma de entender la política aprovechándose de un peronismo oxidado y más preocupado en como preservar ciertos privilegios y “beneficios” a los herederos de la vieja guardia o la guardia vieja, que si sabe de administrar poder. La UCR ya emborrachada de yellow alegría, al menos sus máximos dirigentes, está a tiro de ganar las elecciones y al igual que en 1999 por méritos ajenos, haciendo la salvedad de que esta vez Busti está en el armado de la estrategia peronista, pero jugando como hay que jugar, a favor de la permanencia de la categoría. El mayor problema que tienen los “boinas blancas” en general, es el PRO, que ha encontrado en Bordet un alumno obediente y siempre predispuesto a hacer las tareas extra-áulicas y de la mejor manera, no trae dolores de cabeza y eso le ha valido menciones especiales, abrazos y hasta el Feliz Cumple Gustavo, que le cantó Mauricio en aquella triste jornada para el peronismo entrerriano. La UCR carente de identidad, con dirigentes que trascienden la media y con serias posibilidades, hoy enfrenta su peor migraña y eso sólo se controla con una buena dosis de “coraje”, remedio éste que van a tener que importar, pues el centenario partido hace rato ya, agotó el stock. El destino de la UCR queda supeditado también a las reacciones y al humor popular que se respire unos días antes de la fecha de elecciones, sobre todo cuando la falta de paritarias o de aumentos salariales que se esperan para esa fecha, desnude la flaqueza adquisitiva de los escuálidos bolsillos de las masas, que ha pesar de su mal humor, ha demostrado tanta paciencia que raya la zoncera.
El justicialismo o el peronismo o el campo nacional y popular o el Frente Somos Entre Ríos o como se vaya a llamar el membrete electoral, eso se sabrá en febrero cuando cierren las listas, viene haciendo ruido en lo que se visibiliza como un NO ACUERDO a su interior, pues si hay algo que tienen en claro los socios de Concordia, es que Urribarri ya debe bajar de la vidriera y pareciera que el ex-gobernador no lo cree así, esto ha desatado un fuerte enfrentamiento y cruces casi irreproducibles, que son la consecuencia de viejas facturas y tienen que ver con políticas de supervivencia que supuestamente no son entendidas por los “viejos amigos”. Por otro lado en suelo entrerriano y con el adelantamiento del calendario electoral (sin las famosas reformas electorales que pomposamente vociferaba Bordet) el gobernador se asegura disciplinamiento de tropa y despegue de una interna que le duele en lo medular, pues bien sabido es que el acercamiento al gobierno nacional con la excusa de la gobernabilidad, también lo acerco a otros socios que lo llevaron a sentarse a mesas con producciones fotográficas, para nada del agrado de los sectores kirchneristas que no dejaron de hacer público su malestar. Por otro lado tampoco fueron las únicas muestras de un idilio que a la larga va a traer dolores de cabeza, pues pasaron y recorrieron la provincia los “nuevos amigos”: Sergio Massa y el “Juanma” Urtubey tal cual le dicen en la Casa Gris, quienes no conforme con su exposición, lo pasearon por la provincia y Concepción del Uruguay no estuvo ajena al “convite” y el Pato Lauritto se regodeó con todo su gabinete, el mismo gabinete (valga la redundancia) que hace no mucho se sacaba fotos con el Chivo Rossi y hoy pareciera que el departamento Uruguay está más preocupado por la vice-gobernación que por su coherencia política y qué vamos a hablar a esta altura de la ideológica (¿se puede hablar de coherencia en la actualidad al interior del peronismo?).
El kirchnerismo en la provincia está “vivito y coleando” diría una vieja compañera del departamento Uruguay, pero no todos los kirchneristas están para tamañas encrucijadas, sobre todo cuando lo que se puede llegar a jugar son los “oasis” en tiempos de sequía y en el medio del desierto, es por esto que la referencia más importante en la provincia, el diputado nacional Julio Solanas sigue recorriendo y evaluando cuánto hay de coraje y cuanto de opereta, pues su experiencia de 2007 lo dejó marcado y cuando Julio ve la vaca, llora (sobre todo cuando pasa por Concepción del Uruguay, que no es poco). El acto del 15/12 en Villaguay dejó muchos elementos para los organizadores:
– por un lado la capacidad movilizadora del peronismo del campo popular y muchos sectores extra-partidarios que acompañan este proceso (mucha militancia).
– la alta dispersión de organizaciones con grandes dificultades en los territorios, que entorpecerían los armados, pues las mezquindades muchas veces, suelen estar a la orden del día.
– la presencia de sectores peronistas “cercanos” a Solanas y al igual que muchos kirchneristas, que el año pasado jugaron del lado de Bordet y Busti sin ningún empacho, cuestión ésta que habla y mucho. (solo a un puñado de las organizaciones presentes, se las podría llamar genuinas)
– la falta de referencias nacionales kirchneristas en el Encuentro dejó dudas, sobre todo la presencia de Alberto Fernández que parecía más un “oidor” de los del Virreinato, que un compañero del proyecto (no goza de la confianza en la filas del kirchnerismo de base).
– la falta de definiciones, ese fue un puñal en la espalda a la mayoría de los presentes, pues a pesar del discurso cargado de emociones de Urribarri sobre cuestiones que le pegan de cerca, el 95% de los presentes no fue a verlo a él, fue a escuchar lo que tenía que decir Julio Solanas y no lo dijo, se notó mucho la presión (la ronda de Alberto en la semana previa, había dejado sus frutos).
– por último y entre otras cosas, algo saliente de Villaguay, es que si bien nadie esgrimió nada en particular, Urribarri ya no tiene el consenso y aunque podría sonar algo ingrato, pareciese un pedido de: te queremos con nosotros, “pero un poquito al costado”.
En síntesis, la mayoría de los presentes quiere pelea, quiere disputarle a Bordet el lugar y a Busti el poder y esto implica llevar interna en territorios en manos de compañeros (el 50%) y en manos ajenas, las ganas están, las convicciones también, solo falta la voluntad “real” de arriba y las formas de financiar esta “quijotesca patriada”.
Por el lado de Concordia (Alasino, Cresto padre, Busti, Bordet) y el resto de los compañeros de la vieja guardia de Entre Ríos (Maya, Moine, Scelzi y otros) la cosa viene más simple aunque no deja de ser dificultosa, pues no la tienen toda con ellos. Sí tienen el poder real y eso no habla solamente de la estructura provincial ejecutiva y legislativa, cuestión que no es poco y sobre todo en manos de personas que ejercen el poder desde hace más de 30 años en la provincia. A sabiendas de su situación, ni lerdos ni perezosos, los hombres de la cooperativa convocaron a un acto una semana después del 15 y les fue como tenía que irles: aprobaron con un 6 pero sin méritos extras, pues en política lo que no se arregla con convicción, se arregla con plata (según las lógicas que manejan y desde hace tiempo). Que quedó de aquella jornada en el Echagüe:
– Que gozan de la lealtad de los territorios (50%) y que dieron el presente incluso algunos, financiando su “tour”, por la siempre presta Paraná.
– Que carecen de “contagio”, la frialdad de un acto con un “B” en el medio que te regala la posibilidad de jugar: la B de Busti, la B de Bahl, la B de la categoría en la que no quieren jugar o la B de Victoria, de Viento, de Venceremos, de Viva Perón pero mal escrito.
– No hubo bombos ni folklore.
– Tuvo errores de organización aunque tuvo masividad.
– Y fue claro en su mensaje, al menos lo que quisieron decir lo dijeron (se cuidaron mucho también).
– En primera fila se sentó parte de la vieja guardia y eso no suma (como diría alguien del departamento Uruguay: 0 votos).
Sintetizando, en Echagüe confluyó la estructura plagada de ortodoxos, pseudo-kirchnerismo, kirchnerismo-condicionado y algunos aliadófilos de centro y centro derecha, peronista y no peronista, pero sobre todas las cosas fue la estructura y eso muestra que para ellos hay 2019. Las falencias las pueden suplir y de hecho lo hacen, mucha prensa con mensajes de austeridad, buena administración, control de lealtades, suministro de recursos a cuentagotas y mucha imagen de jóvenes y mujeres, como demanda el “método duranbarbista” nunca tan bien aplicado. Por otro lado la coerción de diferentes formas está a la orden del día y si no, preguntenle a Urribarri y Solanas, recientemente jaqueados por los siempre pagadores, del poder real.
El final está abierto y el día “D” de Julio Solanas es hoy, al menos hoy era día límite para comunicar su decisión al respecto de si juega, o no. Las posibilidades de lo que sucederá si no juega, queda abierto hasta un próximo encuentro y al final de cuentas a mediados de Febrero, se sabrá “la pura verdad”:
¿QUEDAN POCOS SABALEROS AGUANTANDO EL MOSTRADOR?

 

Juantero

 

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