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Entre Ríos: Exorcista compara al coronavirus con los pueblos originarios

Fuente: ANRed

Fue en el marco de los festejos por la celebración del 207 aniversario de la ciudad de Paraná a partir de una autorización especial expedida por el estado entrerriano. El titular de la Catedral de la Virgen Nuestra Señora del Rosario recurrió a la práctica del exorcismo católico para combatir y erradicar a la pandemia desatada por la propagación del Covid-19. En pleno acto, el religioso exhortó a su superior extraterrenal que aleje a la pandemia así como sucedió a principios del siglo XIX cuando a partir de una simple plegaria, la religión lo pudo hacer con los charrúas. La práctica del sortilegio místico encuentra su antecedente en el año 2010, cuando se lo utilizó para repudiar el Encuentro Nacional de Mujeres realizado en dicha ciudad ese año. 

Por Máximo Paz. 

Eduardo Tánger, vicario general de la diócesis de Paraná, no tuvo mejor idea que realizar el jueves pasado el rito religioso denominado exorcismo en las puertas de su catedral con el propósito de erradicar la pandemia desatada por el Covid-19. Allí, en la peculiar ceremonia brindada, el párroco le reclamó a la virgen que “así como hizo el milagro cuando llegó aquí, alejando a los indígenas por intercesión del primer párroco, el cura Montiel, y también en un momento de sequía, aleje ahora esta pandemia”.

La acción del religioso se produjo a raíz de los actos en conmemoración a la fundación de la histórica cuidad entrerriana. Si bien no es la primera vez que Tánger lleva adelante ceremonias de carácter místico ante las efemérides paranaenses, ésta se valió de una autorización otorgada por el Ministerio de Gobierno y Justicia local.

Fue así que sobre el frente de la calle Su Santidad Francisco, altura 55  -dirección de la catedral- en su 207 aniversario, la ciudad –aunque casi vacía por la cuarentena- pudo observar al jerarca católico desplegar la liturgia del famoso rito ante la imagen de la Virgen Nuestra Señora del Rosario.

Esta vuelta, la idea fuerza de la celebración estuvo categorizada a partir del objetivo de la realización de una exorcización pública generalizada frente a la crisis sanitaria. Fue así que alrededor de las 15 del día jueves pasado se dio inicio al acto religioso que, por cuestiones de protocolo, fue llevada a cabo bajo la ausencia de fieles.

“Te rogamos, Señor, que escuches con bondad nuestras plegarias, para que, aunque justamente somos afligidos por nuestros pecados y padecemos la epidemia del coronavirus, por la gloria de  tu nombre misericordiosamente nos libres de esta pandemia, para que, expulsada por tu poder, no haga mal a nadie y deje en paz y tranquilidad a nuestros campos, pueblos, ciudades y a nuestros hogares, a fin de que todos los frutos que hacemos sirvan y den gloria a tu nombre, a tu majestad, y ayuden a nuestra necesidad”, soltó el vicario Tánger sobre su comienzo en tono apaciguado.

De todos modos, cierta virulencia verbal fue in crescendo conforme el cura avanzaba con el prólogo del exorcismo. El momento palpable fue cuando Tánger exhortó a Dios para que este maldiga “a esta peste del coronavirus que nosotros pecadores rechazamos”.

Ya en pleno proceso catártico, la afectación oral se posó sobre el sacerdote y el exabrupto comenzó a cobrar voz: “Y ahora hacemos un exorcismo. Te expulso pestífera epidemia del coronavirus”, bramó el sacerdote.

El pico de pasión fue alcanzado a renglón seguido, cuando el empleado de la Iglesia Católica Apostólica de Argentina instó a los pocos feligreses allí presentes a que den sus rezos a la Virgen “para que ella aleje la pandemia de coronavirus así como hizo el milagro cuando llegó aquí, alejando a los indígenas por intercesión del primer párroco, el cura Montiel, y también en un momento de sequía”, exclamó Tánger, haciendo alusión a la leyenda improbable de un párroco (el nombrado Montiel) quien habría expulsado a principios del siglo XIX a los indígenas Charrúas utilizando solamente oraciones a la Virgen.

Vuelta la calma, el siguiente paso estuvo otorgado al denominado “Gesto profético”, acto basado en el levantamiento de la pesada estatua de la virgen de su atrio original para trasladarla hacia la plaza céntrica ubicada frente al edificio eclesiástico. Pasado un tiempo, según los pasos a seguir tradicionales, la efigie fue regresada al templo religioso.

La práctica del exorcismo se encuentra como destreza recurrente en la Iglesia paranaense. Por caso, una de ellas resultó cuando se la produjo en las escalinatas de la catedral, en el año 2010 y en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres realizado en aquella ciudad. Allí, el cura José María Pincemín también se valió del rito catártico religioso para rechazar aquella convocatoria.

El repudio ante los dichos del párroco se hizo presente. El partido de izquierda MST, por caso, lanzó un documento público en repudio a las palabras volcadas por Tánger. En el comunicado, cuyo encabezamiento fue “Desde el medioevo y con apoyo oficial”, la organización política expresó que “En plena pandemia y con acciones masivas en todo el mundo contra el racismo, no podemos permitir estos mensajes de odio, así como no podemos permitir que se utilice una fecha histórica para imponer un pensamiento religioso sobre nuestro pasado”, criticó el MST. “Rechazamos la autorización otorgada por el Ministerio de Gobierno y Justicia, para realizar dicha actividad, y exigimos un pedido de disculpas público por parte del Gobierno”, también remarcó.

Desde las oficinas estatales entrerrianas, no se halló, hasta el momento, pronunciamiento alguno sobre el controversial suceso.

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